
La cosmobiología es la ciencia que estudia la influencia que tienen los astros (o las fuerzas extra-terrestres) sobre nuestro Propósito Vibratorio y, finalmente, sobre nuestras actividades diarias. Por lo tanto, entender estos conceptos puede ser fundamental para determinar el qué y cómo movemos nuestro HACER y acomodamos lo que realmente queremos OBTENER.
Iremos escribiendo cositas sobre lo que vayamos viendo en este interesante Grupo de Estudio. Déjanos tus comentarios abajo
La Captura del Toro de Creta
Trabajo 2
(Tauro, 21 de Abril 20 de Mayo)
El Mito
Aquel que preside habló al Maestro del hombre cuya luz brillaba entre los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios.
"¿Dónde está el hombre que se mantuvo con poder delante de los Dioses, recibió sus dones y entró por el primer portal abierto de par en par para trabajar en su tarea?"
"El descansa, oh, Gran Presidente, y reflexiona acerca de su fracaso, se lamenta por Abderis, y busca ayuda dentro de sí mismo".
"Está bien. Los dones del fracaso garantizan el éxito, cuando son correctamente comprendidos. Que proceda a trabajar una vez más, que entre por el segundo Portal, volviendo prontamente".
El segundo Portal estaba abierto de par en par, y desde la luz que velaba la escena distante, una voz emergió y dijo: “Pasa a través del Portal. Sigue tu camino. Realiza tu trabajo y vuelve a mí, informándome sobre el hecho".
Solo y triste, consciente de la necesidad y consumido por profunda pena, Hércules pasó lentamente entre los pilares del Portal a la luz que brillaba donde estaban los toros sagrados. En el horizonte se levantaba la hermosa isla donde moraba el toro, y donde hombres arrojados podrían entrar en ese vasto laberinto que los atraía hasta el aturdimiento, el laberinto de Minos, Rey de Creta, el guardián del toro.
Cruzando el océano hacia la soleada isla (aunque no se nos dice cómo) Hércules emprendió su tarea de buscar y encontrar al toro, y conducirlo al Lugar Sagrado donde moran los hombres de un solo ojo. De un lugar a otro persiguió al toro, guiado por la fulgurante estrella que brillaba sobre la frente del toro, una brillante lámpara en un sitio oscuro. Esta luz, moviéndose a medida que el toro se movía, lo conducía de un lugar a otro. Solo, buscaba al toro; solo lo perseguía hasta la guarida; solo lo capturó y montó sobre su lomo. A su alrededor permanecían las Siete Hermanas estimulándole en su camino y, en la resplandeciente luz, él conducía al toro a través de la brillante agua hacia la isla de Creta sobre la tierra donde moraban los tres Cíclopes.
Estos tres grandes hijos de Dios esperaban su regreso, vigilando su progreso a través de las olas. Él condujo al toro como si éste fuera un caballo, y con las Hermanas cantando a medida que marchaba, lo acercó a la tierra.
“Viene con fuerza", dijo Brontes, y fue a encontrarlo en la ribera.
"Conduce en la luz", dijo Steropes, “su luz interior será más brillante”, luego se avivó la luz en repentina llama.
"Viene deprisa", dijo Arges, "está conduciendo a través de las olas".
Hércules se acercó, empujando al toro sagrado sobre el camino, arrojando la luz sobre el sendero que conducía de Creta al Templo del Señor, dentro de la ciudad de los hombres de un solo ojo. Sobre la tierra firme, a la orilla del agua, estos tres se pararon y se apoderaron del toro, quitándoselo así a Hércules.
"¿Qué tienes tú aquí?, dijo Brontes, deteniendo a Hércules sobre el camino".
“El toro sagrado, oh, Dios".
“¿Quién eres tú? Dinos ahora tu nombre", dijo Steropes.
“Yo soy el hijo de Hera, un hijo de hombre y sin embargo un hijo de Dios. He realizado mi tarea".
"Lleva ahora el toro al Lugar Sagrado y sálvalo de una esperada muerte, Minos deseaba su sacrificio".
“¿Quién te dijo que buscaras y salvaras así al toro?”, dijo Arges, moviéndose hacia el Lugar Sagrado.
"Dentro de mí sentí el impulso y busqué a mi Maestro. Ordenado por el Gran Presidente, Él me envió al Camino, y con larga búsqueda y muchos dolores, encontré al toro. Ayudado por su sagrada luz, lo conduje a través del divino mar a este Lugar Sagrado".
"Ve en paz, hijo mío, tu tarea está hecha".
El Maestro lo vio venir y salió a su encuentro en el Camino. A través de las aguas llegaban las voces de las Siete Hermanas, cantando alrededor del toro, y más cerca aún el cántico de los hombres de un solo ojo dentro del Templo del Señor, en lo alto del Lugar Sagrado.
"Viniste con las manos vacías, oh, Hércules", dijo el Maestro.
"Tengo estas manos vacías, porque he cumplido la tarea a la cual fui asignado. El toro sagrado está a salvo, en lugar seguro con los Tres. ¿Y ahora qué?”
"Dentro de la luz tu verás luz; camina en esa luz y allí ve la luz. Tu luz debe resplandecer más brillante. El toro está en el Lugar Sagrado".
Y Hércules se tendió sobre la hierba y descansó de su trabajo. Luego el Maestro se volvió hacia Hércules y dijo:
"El segundo trabajo está cumplido, y la tarea fue fácil. Aprende de esta tarea la lección de la proporción. Fuerza para realizar la ardua tarea; buena voluntad para hacer la tarea que no somete a esfuerzo tus poderes; así son las dos lecciones aprendidas. Levántate pronto y busca la región, guardada por el tercer Portal, y encuentra las manzanas de oro. Tráemelas aquí."
Una gran enseñanza nos deja Hércules, cuando arrastra consigo a la persona que mas amaba para que realice un trabajo encomendado para él.... en la vida diaria pretendemos encausar a todos nuestros seres queridos en nuestras ideas propias ignorando que cada quien tiene su estilo, forma y lo más importante su propósito de vida especifico. En este caso condujo a la muerte a su amigo cuando en el creció su arrogancia y desprecio. En el nuestro no necesariamente es una muerte física, pero si una muerte emocional.
Por eso un guía, un terapeuta o un maestro no obliga a cambios en la persona, sino que entrega información con la esperanza que cada consultante encuentre el camino que le corresponde vivir.
La captura de las Yeguas Devoradoras de Hombres
Trabajo 1 de los 12 Trabajos de Hércules
(Aries, 21 Marzo ‑ 20 Abril)
El Mito
El Primer gran Portal estaba abierto de par en par. Una voz llegó a través de ese portal: "Hércules, hijo mío, sal. Pasa por el Portal y entra en el Camino. Realiza tu trabajo y vuelve a mí, relatando el hecho".
Con gritos de triunfo Hércules se lanzó, corriendo entre los pilares del Portal con arrogante confianza y seguridad de poder. Y así el trabajo empezó y el primer gran acto de servicio había comenzado. La historia que ellos cuentan lleva consigo enseñanza para los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios.
El hijo de Marte, Diómedes, de ardiente fama, gobernaba en la tierra más allá del Portal, y allí criaba los caballos y las yeguas de la guerra, en los pantanos de su tierra. Salvajes eran estos caballos y feroces las yeguas, y todos los hombres temblaban al oírlos pues asolaban por todas partes la tierra, produciendo gran daño, matando a todos los hijos de los hombres que cruzaban su camino y engendrando constantemente caballos más salvajes y malignos.
"Captura estas yeguas y detén estos actos malvados", fue la orden que llegó a los oídos de Hércules. "Ve, libera esta tierra lejana y a los que viven en ella".
"Abderis", gritó Hércules, "adelántate y ayúdame en esta tarea", llamando al amigo a quien amaba profundamente y quien seguía siempre sus pasos mientras iba de un lugar a otro. Y Abderis se adelantó y tomó su lugar al lado de su amigo y con él enfrentó la tarea. Trazando todos los planes con cuidado, los dos siguieron los caballos mientras recorrían las praderas y los pantanos de esa tierra. Finalmente arrinconó a estas yeguas salvajes dentro de un campo en donde no había más lugar para moverse, y allí las atrapó y las maniató. Luego dio un grito de alegría por el triunfo logrado.
Tan grande fue su deleite en la proeza así puesta de manifiesto que consideró por debajo de su dignidad agarrar las yeguas o conducirlas por el camino hacia Diómedes. Llamó a su amigo, diciendo: "Abderis, ven acá y conduce estos caballos a través del portal". Y entonces volvió la espalda y orgullosamente marchó hacia adelante.
Pero Abderis era débil y temía a la tarea. No pudo retener las yeguas, o ponerles los arneses o conducirlas a través del Portal tras las huellas de su amigo. Se volvieron contra él; le desgarraron y le pisotearon en el suelo; le mataron y escaparon a las más salvajes tierras de Diómedes.
Más prudente, desconsolado, humilde y desanimado, Hércules volvió a su tarea. Buscó de nuevo a las yeguas de lugar en lugar, dejando a su amigo agonizando sobre la tierra. Nuevamente atrapó los caballos y los condujo él mismo a través del Portal. Pero Abderis yacía muerto.
El Maestro lo examinó con cuidado y envió los caballos al lugar de reposo, para ser allí domados y reducidos a su faena. La gente de esa tierra, liberada del temor, dio la bienvenida a quien les había liberado, aclamando a Hércules como salvador de la tierra. Pero Abderis yacía muerto.
El Maestro se volvió hacía Hércules y dijo: "El primer trabajo está terminado; la tarea está hecha, pero mal hecha. Aprende la verdadera lección de esta tarea y luego pasa a otro servicio para tu prójimo. Sal a la región custodiada por el segundo Portal y encuentra y haz entrar al toro sagrado al Lugar Sagrado".